terça-feira, 29 de maio de 2012


Vamos a ver

Bueno aquí estamos, intentando continuar este viaje, tan personal como incierto. La verdad es que he tenido muchas dudas de cómo continuar. Es posible que todavía las tenga, pero hay que ponerse en marcha. No sé muy bien como esto va a continuar pero creo que, por lo menos de momento  me dejaré  llevar por las emociones y sentimientos del momento.

Hoy estoy mejor. Pase unos días complicados durante el fin de semana de 19 y 20 Mayo. Se completaron dos meses sin verla y creo que mi subconsciente me juega malas pasadas. Creo que tengo que pasar por esa fase, no me es desconocido y me recuerda la primera vez que estuve tanto tiempo fuera de lo que hasta hoy llamará “mi casa”, o sea  la casa de mis padres, me sucedió algo parecido. A partir de los dos meses uno empieza a sufrir con las ausencias y echa mano de los recuerdos para reconfortarse.
Inevitablemente me recuerda a aquella mañana de un 31 de Julio en que comenzó el viaje más largo de mi vida. Recuerdo que mi padre se despidió de mí de manera rápida cuando yo todavía estaba medio dormido. No recuerdo como fue la despedida con mis hermanos. Puedo imaginar, pero sinceramente no tengo esa imagen gravada en mi cabeza. Pero lo que nunca olvidare fue la despedida de mi madre. Fue en la esquina de casa, cuando cogía el taxi para el aeropuerto que entre algunas lagrimas de caían lentamente por sus mejillas, me dijo “ves con cuidado”. Es curioso ya que hasta ese momento la despedida había sido bastante contenida, casi diría que no parecía que me iba a vivir (en aquel entonces por dos años) al otro extremo del mundo.

Creo que el entusiasmo que me embargaba, me hizo  que hasta ese momento no fuese muy consciente de lo que estaba haciendo y cuál era el efecto que mi decisión podía tener en mi familia.
De ese día también guardo el recuerdo de la siguiente anotación que hice en la agenda Finocam 602, de 6 anillas que todavía conservo:
 Bien, por fin llego el día. Hoy es el primer día de mi nueva vida y de momento empieza con retraso ya que el vuelo a Roma en estos momentos acumula 40 minutos de retraso.
Estoy sentado y me vienen a la cabeza imágenes de los últimos momentos en Barcelona. Al final han sido 45 minutos y vuelvo a tomas el bolígrafo para dejar constancia del momento en que vivo. Al final no ha sido tan emocionante ya que he tenido suerte y casi no ha habido lagrimas. Quizás en estos momentos la imagen que más me emociona, es como no la de mi madre, a pesar de que ya lo sabía, pero ese “ves con cuidado” entre lágrimas me ha emocionado.

No estoy muy seguro de mi futuro, pero si estoy seguro que mi decisión de ir a Brasil es la más acertada. Sé que será duro ya que me doy cuenta de que F no va a ser muy solidario. En estos momentos yo vuelo en turista y é en business ya que sólo había una plaza y la ha cogido él.

Hay muchas cosas que me hubiera gustado hacer, como despedirme de gente que ahora me doy cuenta que he olvidado y cosas que debería haber hecho. Pero ahora debo mirar hacia adelante a pesar de saber que mi pendencia natural me trasladará al pasado en muchas ocasiones.

Me equivoque F fue un buen compañero de viaje. Trabajamos juntos durante más de dos años y compartimos apartamento durante más o menos 8 meses. Hoy 15 años después todavía tenemos relaciones y nos hablamos y vemos por negocios. Puede ser que algún día escriba un capítulo dedicado a F.

Jules

segunda-feira, 14 de maio de 2012


La partida

No sé muy bien lo que estoy haciendo, pero lo he pensado muchas veces en los últimos meses. Las mejores frases para empezar este blog me han venido a la cabeza varias veces en la cama cuando intentaba dormir y conseguía un poco de relax, pero ahora lo estoy cambiando todo.

Esta necesidad de escribir lo que siento, creo que me apareció por primera vez hace unos seis o siete meses, cuando un viernes por la noche, después de jugar a tenis, me sentí sólo y al mismo tiempo hice una reflexión de lo que estaba viviendo y como recordar todas esas cosas por las que he pasado.

Creo que soy una persona ha tenido hasta ahora una vida poco común, la verdad es que siempre quise que fuera así, y ese también es un motivo que me induce para escribir.

Podría haber decidido simplemente por escribir un diario, pero en ese caso, mis palabras hubieran quedado única e exclusivamente para mí y quiero escribir también para otra persona, la única que sabrá de mi identidad si algún día, cosa poco probable lee el título de mi blog y que debe influenciar mi escrita como influenciará mis sentimientos y pensamientos, en este viaje que ahora empiezo.

También son bienvenidos aquellos que casualmente navegando por los mares interminables de la red pierdan el rumbo de su periplo viajero y sin darse cuenta encuentren estas palabras.

A pesar de que hace muchos años no vivo en mi país natal (España) y que a veces los idiomas se cruzan en mis pensamientos, he decidido escribir en Español ya que es como me siento más cómodo y como creo que voy a expresar mejor mis pensamientos, aunque muchos de los mejores momentos de mi existencia han tenido como banda sonora la lengua Portuguesa.  

Para empezar a soltar amarras me gustaría empezar con una  hermosa y emocionante carta de un libro que leí recientemente de Carlos Ruiz Zafón. 



Querido David,
A veces me parece que empecé a escribirle esta carta hace años y que todavía no he sido capaz de terminarla. Ha pasado mucho tiempo desde que le vi por última vez, muchas cosas terribles y mezquinas, y sin embargo no hay un día en que no me acuerde de usted y me pregunte donde estará, si habla encontrado la paz, si estará escribiendo, si se habrá convertido en un viejo cascarrabias, si estará enamorado o si se acordará de nosotros, de la pequeña librería de Sempere e Hijos y de la peor ayudante que nunca tuvo.
Me temo que se marchó usted sin enseñarme a escribir y no sé por dónde empezar a poner en palabras todo lo que quisiera decirle. Me gustaría que supiese que he sido feliz, que gracias a usted encontré a un hombre que he querido y que me ha querido y que juntos hemos tenido un hijo, Daniel, al que siempre hablo de usted y que ha dado un sentido a mi vida que ni todos los libros del mundo podrían ni empezar a explicar.
Nadie lo sabe, pero a veces todavía vuelvo a aquel muelle en que le vi partir para siempre y me siento un rato, sola, a esperar, como si creyese que fuese usted a volver. Si lo hiciese comprobaría que, pese a todo lo que ha pasado, la librería sigue abierta, que el solar donde se alzaba la casa de la torre sigue vacío, que todas las mentiras que se dijeron sobre usted han sido olvidadas y que en estas calles han tanta gente que tiene el alma manchada de sangre que ya no se atreven ni a recordar y cuando lo hacen se mienten a sí mismos porque no se pueden mirar al espejo. En la librería seguimos vendiendo sus libros, pero bajo mano, porque ahora han sido declarados inmorales y el país se ha llenado de más gente que quiere destruir y quemar libros que de quienes quieren leerlos. Corren malos tiempos y a menudo creo que se avecinan peores.
Mi esposo y los médicos creen que me engañan, pero sé que me queda poco tiempo. Sé que moriré pronto y que cuando reciba usted esta carta ya no estaré aquí. Por eso quería escribirle, porque quería que supiese que no tengo miedo, que mi único pesar es que dejaré a un hombre bueno que me ha dado la vida y a mi Daniel solos en un mundo que cada día, me parece, es más como usted decía que era y no como yo quería creer que podía ser.
Quería escribirle para que supiera que pese a todo he vivido y estoy agradecida por el tiempo que he pasado aquí, agradecida de haberle conocido y haber sido su amiga. Quería escribirle porque me gustaría que me recordase y que, algún día, si tiene usted a alguien como yo tengo a mi pequeño Daniel, le hable de mí y que con sus palabras me haga vivir para siempre.

Le quiere,
                                                                                                                          ISABELLA

    

Sólo ella me ha inspirado a leer una carta como esta para alguien y sentir la emoción que ella provoca. Es un sentimiento único que echare de menos.

Jules