Los
sueños (Parte 2)
Es
interesante ver como el paso del tiempo, entre otras cosas, actúan sobre
nuestros sueños, los entierra, los modifica, los hace desaparecer cuando
estamos demasiado preocupados con e día
a día, o cuando la vida nos da un revés. Pero nunca se olvidan totalmente.
Basta ver por ejemplo un niño vestido con aquella camiseta del Barça, para que
los sueños vuelvan y soñamos que nuestros hijos, sean capaces de alcanzarlos, a
pesar de que no sabemos si por ellos o por nosotros.
Jugador
del Barça fue el sueño más repetido por lo que a deportes se refiere, pero no
fue el único durante años soñé con ser campeón olímpico prácticamente de todas
las disciplinas deportivas, pero quizás con la que me quedaría seria con la de
campeón olímpico de 10.000 metros. Siempre fui un corredor de fondo y la idea
de dar tantas vueltas al estadio olímpico y que todo el mundo viera mi gran
triunfo, era el sueño de los sueños.
También
me vestí de amarillo en París, es la ropa que define al ganador del Tour de
Francia y claro lo hacía tras ganar en solitario en alguna de las cumbres
míticas de los Alpes o de los Pirineos. Soñé, ya más mayor, en repetidas veces
con ganar Wimbledon, así como ser campeón del mundo de motos y de Fórmula 1.
Pero
mis sueños no se limitan al mundo de los deportes, también los tuve en mi vida
profesional, pero no muy lejos de los deportes. Quizás fue cuando me empecé a
dar cuenta de que no conseguiría realizar ninguno de mis sueños deportivos y
por lo menos podía estar cerca que aquellos que si lo iban a conseguir.
Mi
sueño profesional fue entonces querer se periodista. No por el hecho de que me
gustará escribir y sí por el hecho de que siempre quise tener la oportunidad de
viajar y conocer lugares diferentes, cosa que conseguí, cuando menos me lo
esperaba de otra manera. Soñaba con seguir los acontecimientos deportivos más
importantes a lo largo y ancho del planeta, no pensaba mucho en como serian mis
crónicas ni nada por el estilo, en mi sueño no había trabajo, solo viajes y
espectáculos únicos.
Pero,
ese sueño tampoco se realizo, a pesar de que llegue a me pre- inscribir en la facultad de Ciencias de
la información, el destino quiso que con 18 años y cuando la tasa de paro en
España era alrededor de 25%, yo consiguiera, casi sin querer, un empleo que me
permitía estudiar y con el que se vislumbraba la posibilidad de convertirme en
un administrativo, con un salario fijo. Sucumbí a los consejos de familiares y
decidí entrar en la facultad de Ciencias Empresariales y Económicas.
De
todos los sueños que tuve, quizás los más intensos vienen de la parte artística,
tanto de la música como del cine.
En la parte musical, siempre quise aprender a
tocar el piano, hasta compre un teclado hace unos años, pero no pase de tocar
alguna que otra melodía de oído y después lo deje. Mi único contacto con la
música fue como usuario. Gastaba gran parte de mi dinero comprando discos y
hacia mis propias secuencias musicales, lo que me llevo a ser una vez el DJ de
una fiesta en el Instituto donde cursaba BUP. Claro en una sala cerrada sin que
nadie viese quien era el DJ, todos lo contrario a lo que sería hoy en día, en
que los DJ’s se han convertido en auténticos personajes, cosa que no termino de
entender muy bien.
En la
parte cinematográfica, es donde está mi gran sueño artístico. No es que sea
demasiado original, pero siempre soñé con ganar un Oscar al mejor director.
Nunca pensé en ser actor que es mucho más glamuroso, probablemente porque para
eso uno no puede trabajar en la sombra y
el desparpajo y si la timidez, nunca fue una de mis cualidades. Creo que
también soñaba con ser Director por el hecho de ser más personal y creativo, la
mente detrás de todo. A pesar de mi amor incondicional al cine nunca hice el
más mínimo intento para me aproximar a ese medio, a pesar de que tuve contacto
con algunas personas del mismo.
Seguro
que tuve más sueños que ahora no recuerdo, pero esos son los más importantes,
excepto mi último sueño. Ella es mi sueño, el más importante de mi vida. El
único que no es individual y el único que creo que puedo hacer realidad.
Últimamente mis sueños están con ella, cuando sueño que en un bar cualquiera,
una noche y sin ella saber que estaré allí, toco un solo de guitarra y ella se enamora de
mí, cuando está a mi lado en el momento de recibir un Oscar y claro mi discurso
emocionado es para ella, cuando gano un pequeño torneo de tenis de aficionados,
cuando planeamos el futuro, cuando el sábado existe, cuando el domingo existe,
cuando siempre cuando.
Aprendí
que el sueño más importante es poder amar y ser amado y que ha llegado el
momento de definitivamente intentar con todas mis fuerzas realizar mi sueño.
Jules
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